Alberto
Mansueti
El martes 11 pasado, en el Auditorio de la
Universidad Central del Ecuador, roja como sus pares de América latina, tuve un
buen debate con un profesor, que se autodeclaró marxista “heterodoxo”. Organizó
la Asociación de Estudiantes.
Fue muy instructivo, y muy divertido también, al
menos para mí. Los moderadores fueron imparciales al distribuir los tiempos,
esencial en estos casos, es de agradecer. Mi oponente y yo, reconocimos su
trabajo. El video está en Youtube: “Debate Alberto Mansueti y John Cajas
Universidad Central del Ecuador”.
“Qué bien que Ud. es marxista heterodoxo, porque
yo soy liberal ortodoxo”, le respondí para arrancar, o sea: “Liberal Clásico”;
en inglés “conservative”. Y aclaré, para él, y para toda la audiencia de
estudiantes, profesores e invitados, las diferencias entre el Liberalismo
Clásico y las otras cuatro “tribus liberales” conocidas: “Neo” liberalismo
(Consenso de Washington); liberalismo “social” o sea de izquierdas; y ambos
“libertarianismos”, tanto el anarcoide esquizofrénico, como el “randroide”
anti-cristiano. Luego expliqué que todas las economías funcionan con capital,
por eso son “capitalistas”, aunque hay tres clases de capitalismo: el liberal;
el mercantilista; y el “capitalismo de Estado”, cuando las izquierdas pretenden
implantar el “socialismo”, un sistema antisocial.
Mi conclusión fue que los marxistas, “heterodoxos”
u ortodoxos, no tienen argumentos válidos, si Ud. no anda con complejos
“centristas”, se define sin titubeos en pro del capitalismo liberal, y se
declara de la “derecha buena”. Si describe al feroz régimen de “apartheid” en
América latina, decretado por las leyes malas, que nos separa legalmente a los
ricos de los pobres. O sea, el mal llamado “Estado de Bienestar”: dulces lujos
del capitalismo para “los de arriba”, y para “los de abajo” amargas pestes del
socialismo: “Pymes”, escuelas del Estado, hospitales “públicos”, y miserables
jubilaciones del “Seguro Social”. Y enseguida Ud. presenta la solución:
Proyecto 5 Reformas.
Si para seguir, Ud. le cita uno a uno los 10
Puntos del Manifiesto Comunista firmados por Marx y Engels en 1848, y le
muestra que esas son las “políticas de Estado” que sufrimos en nuestros países
desde hace más de un siglo, impuestas por la alianza entre Nomenklatura,
empresarios mercantilistas y Mandarinato Cultural, los marxistas se caen
tendidos a la lona, créame. Y si luego, para rematar, Ud. les hace defensa
firme, argumentada y sin concesiones de la vida y la familia, ya es la estocada
letal en el plexo del marxismo cultural.
¿Se ve por qué los marxistas, clásicos o
culturales, casi nunca acceden a participar en debates de verdad, y de altura?
Porque les ganamos, y por goleada. Si Ud. es profesor o estudiante, bueno sería
que organice un debate así en su centro docente; ¡verá excelentes resultados de
inmediato!
Al otro día, con una señora quiteña, muy
distinguida pero “progre”, y en una cafetería elegante, tuvimos una buena
charla, no debate sino amigable conversación. Me dijo: “No tengo nada contra
los homosexuales; ellos deben tener iguales derechos”.
Le pregunté si tenía nietos; y sí, tenía, y
nietas. Entonces le pregunté: “¿Aceptaría Ud. para su nieto de 14 años un varón
homosexual como profesor particular de arte y literatura por ej.?” Se quedó con
los ojos en blanco, y me respondió: “No.” De inmediato le repregunté: “¿Y
aceptaría Ud. para su nieta de 16 años una lesbiana o una “trans” como
profesora particular de música o danza por ej.?” Ojos en blanco otra vez, y de
nuevo “No”.
De seguido le dije que los liberales clásicos
tampoco tenemos nada contra los homosexuales y las lesbianas como tales, pero
que nos oponemos a que por ley se nos obligue a las personas a aceptar lo que
no aceptaríamos de otra forma, o sea en arreglos voluntarios libremente
concertados. Y luego me disponía a explicarle más en detalle la diferencia
entre el hecho homosexual, y la “Agenda” activista y legislativa de la
“ideología de género”. Pero ahí la fina señora, discretamente, me cambió de
tema.
¿Qué truco dialéctico le hice? Lo que llamo “poner
al revés el imperativo kantiano”. Emmanuel Kant, filósofo racionalista de la
Escuela idealista, en su “Fundamento de la metafísica de las costumbres”
(1785), escribe su “imperativo categórico” de la Ética: “Actúa como si tu
conducta pudiese ser decretada como ley universal”. Yo lo volteo y pregunto:
“¿Tú personalmente aceptarías conducirte según la misma ley universal que
propones decretarnos a todos obligatoriamente?”
Esto les digo a los líderes socialistas y
“progres”: “¿Tus hijos van a las escuelas del Estado?” No. “¿Tú vas a los
hospitales del Estado cuando te enfermas?” Tampoco. “¿Tú te vas a acoger a la
jubilación del Seguro Social del Estado?” Lo mismo. Casi todos los de la
Nomenklatura, empresarios mercantilistas y Mandarines de la Cultura, llevan a
sus hijos a escuelas privadas, acuden a Clínicas Privadas, y a Cajas de
Jubilaciones privadas. Y tras estas preguntas, si aceptan escuchar, expongo
nuestro Programa de las Cinco Reformas, y su meta: ¡Basta de Apartheid!
¡Capitalismo Para Todos!
Por fin, ¿se entienda por qué me niego a “debatir”
en mi Muro de Facebook y otras redes sociales? Si quieren debatir, cualesquiera
sean sus ideas, que sea personalmente, de tú a tú: me invitan, y yo con gusto
voy. Pero no en mi Muro. Y si tienen ideas en contra de mis posiciones, y no
quieren debatir personalmente, entonces que escriban en sus Muros, no en el
mío. Porque mi tiempo es un recurso escaso, muy valioso, y absolutamente no renovable.
¡Felicidades a los buenos!
No comments:
Post a Comment