Wednesday, August 23, 2017

El vaquero libertario con el dueño de Chihuahua



REFLEXIONES LIBERTARIAS
El vaquero libertario y profeta
Ricardo Valenzuela
Habían cabalgado por casi tres días y Vallian escuchaba con atención la valiosa información que le surtía Lalo Gálvez, la cual le daba un panorama más claro de la grave situación de la región que ahora recorría. Consecuencia de la guerra de exterminación que los EEUU estaban aplicando contra los apaches, estos estaban emigrando a Mexico. Sumergido en sus pensamientos Vallian no se daba cuenta la ciudad de Chihuahua aparecía ente sus ojos, y es cuando Lalo le dice; Ricardo, este es la ciudad de Chihuahua. Era una mañana hermosa con un cielo claro que le permitía tener una visión general de una ciudad que le pareció más grande de lo que imaginaba. Durante la cabalgata Lalo le había señalado todos los terrenos propiedad dl Gral. Terrazas y le parecía que, desde el Paso a Chihuahua, no había un centímetro cuadrado que no fuera propiedad del General. Interminables lomeríos de abundante pasto poblados por, tan vez, cientos de miles de cabezas de ganado de buena calidad.

Entraban a la ciudad para dirigirse a la casa del General. Después de cabalgar por sus bellas calles, ubican sus caballos frente a una casa estilo español, no muy grande como lo esperaba Vallian, pero de muy buen gusto rodeada de arboles y hermosos jardines interiores. Atraviesan el inmenso jardín y Lalo les pide esperar mientras el entra a la casona. Casi de inmediato emerge un hombre de barba blanca, de tez igualmente blanca, apariencia distinguida y una sonrisa que le iluminaba toda la cara y pregunta ¿Quién de ustedes es Ricardo? Vallian le responde, yo señor. Casi se avalancha sobre él para darle un abrazo y le dice: Muchacho, soy muy amigo de tu tío Julián y conozco toda tu historia. Luego se dirige a Lalo para ordenarle; lleven a los muchachos a las casitas para que se acomoden. Luego le dice a Vallian, vamos adentro, tenemos mucho que platicar.  

 
Entran a una oficina muy bien arreglada estilo ranchero y se sientan alrededor de una mesita antigua. Ahorita viene el café Ricardo, pero cuéntame, ¿Cómo te fue en esta jornada? Muy bien General es un camino muy hermoso. Pero, don Luis, le quiero pedir un favor, adelante dice el General. Pues mire, antes de discutir negocios o política, le quiero decir yo soy un gran admirador suyo y si no es mucha molestia, me gustaría saber algo de su vida que para mí es legendaria. Perdone mi atrevimiento, pero no quiero perder esta oportunidad. Claro muchacho, nomas espero no aburrirte. Nada mas no me pidas contártela entera porque necesitaría varios días. Voy a iniciar con la situación de Mexico cuando yo tenía edad para darme cuenta de la realidad. En la batalla entre liberales y conservadores, yo obviamente me sumé al grupo liberal pues es la filosofía que yo abracé desde muy joven. De inmediato estaba en las filas del ejército de Juárez
En 1859 inicié mi carrera política participando en 2 contiendas electorales: para síndico del Ayuntamiento y para diputado. Los resultados para diputado no me favorecieron, pero antes de terminar mi periodo de síndico me llamó el gobernador para que me hiciera cargo de la jefatura política del distrito al que estaba inscrito el municipio de Chihuahua. La jefatura política fue también el comienzo de mi carrera militar y la verdadera plataforma de ascenso. El 27 de agosto de 1860, Me enfrentaba a las fuerzas conservadoras y triunfé en la Batalla de La Labor, cerca de la capital. De acuerdo con una ley, según la cual el jefe militar que ganase una capital en manos de los conservadores habría de ser nombrado gobernador, el Congreso me elige gobernador el 10 de septiembre de 1860. Como gobernador apliqué en Chihuahua las Leyes de Reforma: la gratuidad de la educación pública y la justicia, el establecimiento del Registro Civil, la secularización de los cementerios, la creación de juzgados civiles, la regulación de las obvenciones parroquiales y, la medida más trascendente del nuevo Estado liberal, la desamortización de los bienes eclesiásticos.
Durante la invasión francesa de 1862 emprendí la organización de Juntas Patrióticas en cada cantón. En 1863, tuve que enfrentar una tormenta política. Ignacio Orozco me acusa de ser desleal a la República. El presidente Benito Juárez me destituye y designa como gobernador provisional a Jesús José Casavantes. Para detener la destitución, yo recurrí al apoyo popular: solidifico mi relación con el Congreso, que me ratifica en el puesto, así  inicié contactos para que los jefes políticos me externaran su respaldo. Entonces Juárez envía a Chihuahua a José María Patoni, gobernador de Durango, para que controle la situación y dé posesión al nuevo gobernador. Patoni escribe a Juárez informando que los conflictos de política interior eran la causa de las denuncias contra el gobernador. Mi relación con Benito Juárez mejora considerablemente durante la estancia del presidente en Chihuahua.
Juárez convoca a elecciones para gobernador en abril de 1865 para normalizar la situación política, y me permite sea candidato una vez más. Resulté electo por mayoría, pero no pude tomar posesión por la situación de emergencia que se vivía. El 13 de octubre la ciudad de Chihuahua es ocupada por los franceses a cargo del general Brincourt; Yo salí para Villa Aldama. En noviembre me encontraba en Paso del Norte con el presidente Juárez y el grupo político que lo apoyaba, preparando el rescate de la capital. En diciembre, Juárez me nombra como general de Brigada y jefe de todas las tropas republicanas que operaban en el estado. El 1 de marzo de 1866 me dirijo con un contingente hacia el pueblo de El Carrizal. Para el 16 de marzo ya me encontraba en Aldama, desde ahí organicé 3 columnas de ataque y 3 de reserva. La batalla decisiva se realiza el 2 de marzo. El coronel Joaquín Terrazas logra tomar el Cerro Grande; yo, en uno de sus primeros avances, ocupé la alameda de Santa Rita; los imperialistas deciden abandonar la plaza en forma clandestina; Luego capturo parque en abundancia y tomo algunos prisioneros. Con esta importante batalla se logra la pacificación del estado, gracias a lo cual Juárez puede volver a la ciudad de Chihuahua.
En el tiempo que Juárez estuvo aquí en Chihuahua, establecimos una buena amistad e inclusive, en cierto punto de la relación, empecé a asistirlo como asesor. Tuve la oportunidad de conocerlo profundamente, y al final de la guerra en la que triunfamos, empecé a notar algunos cambios en la conducta y actitudes del presidente. Por desgracia, me di cuenta de la enfermiza obsesión de Juárez por el poder, y como él, con tal de recuperarlo y retenerlo, ha violado infinidad de principios liberales y la misma constitución que juramos cumplir y defender. Yo soy amigo de Porfirio Díaz y espero que en las elecciones que tenemos en puerta, gane la presidencia, pero me preocupa inmensamente lo que en esa situación pudiera hacer Juárez, pues te repito, el tiene una obsesión por el poder y es capaz de iniciar otra guerra para mantenerlo.
Tu tío Julián me comentó en la carta que me hizo llegar, la serie de preocupaciones que tienen ustedes de lo que está sucediendo y, todavía más preocupante, lo que ha futuro puede suceder en los dos países. Lo primero que te digo es que tienen ustedes toda la razón y coincido en un 100% con esas preocupaciones. El liberalismo mexicano, por las razones que podamos imaginar, se ha estado desfigurando y ese proceso continua y no tengo idea a donde pueda llegar. Pero aquel liberalismo de Lorenzo de Zavala o el liberalismo de Jefferson, en este país queda muy poco y tiende a desaparecer. Las guerras que nos han abrazado desde la independencia, no solo han sacrificado vidas, han modificado y deformado las mentes, las ideas y los ideales de los que combatimos por la libertad, y así se dirige México hacia el siglo 20 que en menos de 30 años, nos estará pasando la factura de lo que hicimos y, más grave, lo que no hicimos.

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