Por Adolfo D. Lozano
“Si vemos la prohibición de drogas desde un punto de vista puramente económico, el rol del Gobierno es proteger un cartel”. Milton Friedman.
De un tiempo a esta parte está surgiendo
un debate que durante largo tiempo –por no decir siempre- pareció
inexistente: el de la legalización de las drogas. En los últimos años,
en EEUU más de 15 estados han legalizado la marihuana, y más de una
veintena la han legalizado para propósitos médicos. Hoy, la mayoría
de los estadounidenses apoya la legalización de la marihuana. Pero ¿por
qué hemos de apoyar la legalización y libertad de drogas? He aquí 10
razones:
1.- La guerra contra las drogas es financieramente insostenible.
Este marcador
cuantifica el gasto en la guerra contra las drogas en EEUU lo que va de
año; en concreto más de 40.000 millones de dólares anuales. No hay que
olvidar que todos estos onerosos gastos los soporta el contribuyente
mediante impuestos.
2.- Dejaría los tribunales poder encargarse de los verdaderos delitos.
Me refiero a verdaderas injerencias
contra la libertad y propiedad de terceros como robos, fraudes, o
agresiones físicas ya que el acto de consumir drogas no atenta contra
libertad o propiedad ajena. Nos solemos quejar de lo colapsada que está
la justicia. No contribuyamos a ello juzgando crímenes donde no los hay.
3.- Se protegerían otras libertades civiles
En la llamada guerra contra las drogas,
múltiples libertades civiles saltan por los aires en el camino.
Registros, invasión de la privacidad, censuras y otras prohibiciones
asociadas parecen casi inevitables en una contienda inacabable.
Legalizar las drogas parece parte ineludible de la restauración de
muchas libertades civiles agredidas.
4.- Las drogas serían más seguras
Se ha llegado a considerar
que la abrumadora mayoría de muertes por el consumo de drogas se debe a
la falta de dosis estandarizadas, algo que naturalmente haría un
mercado abierto.
5.- Se contendría la extensión de enfermedades como el VIH
Como D. R. Blackmon afirma en su obra
“Moral Deaths”, la prohibición de las drogas ha contribuido a la
extensión del VIH entre los usuarios de drogas de administración
intravenosa. Otras enfermedades como la hepatitis también aumentan como
consecuencia de estas drogas fuera de cualquier control del mercado
legal. Al estar prohibidas las drogas, se ha limitado la venta de agujas
esterilizadas. Legalizando las drogas, serían éstas más seguras y se
permitirían libremente la compraventa de utensilios higiénicos. La
legalización de drogas en 2000 en Portugal ha llevado a reducirse el contagio por VIH entre usuarios de drogas en este país a prácticamente el mínimo europeo.
6.- Se erosionaría el crimen organizado
Cuando un bien se declara ilegal, ¿quién
se encarga típicamente de distribuirlo y ofrecerlo? Como debería ser
obvio, pues aquéllos expertos en saltarse la ley. Los precios además de
los bienes o productos prohibidos suben vertiginosamente, en parte por
los elevados costes de operar al margen de la ley. Así pues, con la
prohibición atraemos a los expertos en saltarse la ley con el atractivo
extra de pingües beneficios. Legalizando las drogas, cualquier persona
respetuosa de la ley y el orden podría concurrir al mercado abierto de
estos bienes y productos. Como decía Friedman, la ilegalización estimula
la cartelización del mercado de drogas puesto que no está sometido a
una libre competencia.
7.- Se reduciría la corrupción policial
La ilegalización de las drogas genera
precios desorbitados, que se traducen en muy elevados beneficios.
Beneficios que la ley, a través de la prohibición, considera ilegales.
La corrupción policial se ve seriamente agravada
en el actual escenario prohibicionista, y con ello la propia policía
encuentra un obstáculo a combatir más eficazmente unos bienes que de por
sí son imposibles de eliminar.
8.- Muchos países serían más seguros
Hay regiones y países como Colombia,
Nicaragua u otras donde la prohibición de las drogas ha hecho estragos
hasta el punto de cobrarse muchas vidas por parte de organizaciones
terroristas. La legalización de las drogas dejaría de alimentar esas
mafias y grupos armados terroristas.
9.- Se reduciría su consumo
Aunque al principio podría parecer
extraño, el efecto de atractivo que crea la prohibición concuerda con la
realidad. Por ejemplo, de acuerdo a un estudio
sobre adicción a las drogas en Europa de 2009, los holandeses están
entre los que menos tasas tienen de consumo de cannabis a pesar de estar
legalizado en su país.
10.- No se puede prohibir la naturaleza
Prohibir sustancias que existen en la
naturaleza es ridículo en tanto que no van a dejar de existir. El único
modo de saber convivir con estas sustancias es legalizarlas, del mismo
modo que el alcohol podría verse como perjudicial para la salud pero su
prohibición sólo lleva (y ha llevado) a todas las consecuencias
mencionadas. Igual que sabemos convivir con el alcohol, debemos saber
convivir con cualquier otra sustancia.
Nadie niega lo perjudicial que pueden
ser las drogas. La cuestión es reconocer que todo lo probablemente malo
en ellas pasa a ser ciertamente peor con su prohibición.
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