Sunday, December 18, 2016

Santa Claus en enero

HUECONOMÍA – GUILLERMO FÁRBER
Revista Vértigo


GUILLERMO FARBER


Muchos realmente creen que el segundo arribo del Mesías será el 20 de enero en la ciudad de Washington, y por eso votaron en ese sentido. Están seguros de que Trump jurará sobre la Biblia, y será el principio del renacer de EU. Me gustaría creer lo mismo, pero se me hace muy cuesta arriba. Rogué fervientemente porque ganara Trump, pero no tanto porque confiara en sus poderes taumatúrgicos, sino porque sabía que un eventual triunfo de Hillary sería el acabose para el planeta (guerra mundial nuclear, para empezar).



Bueno, también hay rumores conspiranoicos de que a Trump no se le permitirá llegar a la Casa Blanca, y al parecer sus poderosos enemigos en la sombra están dispuestos a llegar a cualquier extremo para conseguirlo: “Cualquiera menos Trump”. Ya intentaron el recuento de votos, y no les funcionó. Ahora quieren trastornar la votación en el Colegio Electoral, y si tampoco eso les resulta, buscan manipular la ratificación en el Congreso el 6 de enero (donde la promesa trumpiana de Drain the swamp e imponer límites a las reelecciones, despertó muchas animadversiones). Este paso previo final, que tradicionalmente solía ser una mera formalidad, parece que no lo será esta vez. Vaya si están haciendo cardiaca esta telenovela, ¿no?

Pero en fin, ¿cuál es el problema de EU? Como cualquier otro país, el problema de EU es que tiene muchos problemas. Pero uno de esos problemas es EL problema de sus problemas: la pavorosa situación de sus finanzas (públicas y privadas). Su deuda, que ya rasca los $20 anglotrillones y crece cada mili segundo (no es broma, ve http://www.usdebtclock.org/). Y muy por encima de ella, su brecha fiscal (sus ingresos esperados, menos sus egresos ya comprometidos), calculada en $210 anglotrillones.

Trump prometió resolver ese problemilla ¡y millones de gringos le creyeron! Yo creo que Trump está mejor calificado que nadie para esa lucha, pero la verdad es que ese es un problema insoluble. La economía sufre de un exceso de deuda, construida a punta de “dinero” fíat: una burbuja de crédito que comenzó hace 35 años. Todas las expansiones crediticias mueren tarde o temprano. Esta ya ha tratado de morir dos veces, en 2000 y en 2008. En ambas ocasiones la Fed le aplicó inyecciones de heroína directas a la vena marca QE-EZ-MONEY. Y cada vez hizo abrir los párpados al paciente otra vez, pero dejó al resucitado en peores condiciones que antes de morir.

¿La tercera resurrección?

Contra la fórmula clásica de reducir el gasto e incrementar los ingresos para solventar , Trump prometió recortar impuestos e incrementar el gasto (o al menos eso creen muchos de sus votantes): crear empleos, elevar sueldos, incrementar la recaudación fiscal y reducir el peso de las deudas mediante el impulso a la inflación de precios al consumidor (que te permite pagar deudas impagables con cerros de bilimbiques sin valor). Buenos propósitos, sin duda, pero difícilmente alcanzables.

Un dato ominoso apunta en sentido contrario a la trumpiana promesa de eliminar para siempre la muerte ya pospuesta dos veces: el reciente salto en las ventas en el mercado de bonos, el mayor en 26 años. “Alguien muy poderoso está liquidando sus bonos a 30 años de EUA, que vienen cayendo desde el pasado 11 de julio y ya han perdido el 16% de su valor mientras que tienen un rendimiento del 3%. O sea que quienes compraron en el techo del 11 de julio, en solo 4 meses y medio ya han perdido los intereses de 5 años. ¿Será esta señal de que el mercado le exige a la Fed una tasa mayor?” ¿O será que los tenedores de la deuda parecen que se están poniendo nervioso y prefieren deshacerse de sus papeles antes que terminen de hacerse polvo?

Con o sin Trump, muchos analistas pronostican para EU una deflación corta y severa tipo Gran Depresión, seguida de una hiperinflación aguda cuando la Fed reaccione con sus acostumbrados cañonazos renovados de liquidez, esta vez ya no circunscritos al sistema bancario sino dirigidos al consumidor final vía ese invento socialista llamado “renta ciudadana”, “ingreso garantizado”, etc. (helicopter money). Estricta receta keynesiana para “estimular la demanda agregada”, you know. Por supuesto la propaganda dirá que esa lluvia es para “aliviar la economía de los ciudadanos”, pero el propósito real no es ese sino socavar las fichas para el pago de la deuda. Con pocos periodos de tasas inflacionarias de 50% o más al mes (definición clásica de Philip Cagan) se consigue destruir la moneda para convertirla en meras corcholatas con las cuales el gobierno “honra” (o sea paga) sus deudas y se vanagloria de ser “cumplidor”. ¿Será esto lo que guarda Trump en la chistera? No me parece nada descabellado: cientos de monarcas de todo el mundo han aplicado este truco durante miles de años.

El arsenal de estimulantes está prácticamente agotado, las reservas de heroína (QE y ZIRP) están en niveles mínimos, y el adicto exige dosis mayores que nunca. ¿Cómo resucitarlo por tercera ocasión? ¿Tendrá la dupla Trump-Mnuchin la fórmula secreta para lograrlo?


¿Qué va a pasar? ¿Esconde Don Santa Claus (si es que logra llegar a su destino) un polvo mágico en su saco de regalos? ¿Podrá conjurar la tercera agonía? No dejes de enterarte de este emocionantes desenlace, en esta misma estación, a partir del próximo 20 de enero y durante los cuatro años siguientes. 
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