Thursday, November 17, 2016

¿Por qué mi voto para Trump?

REFLEXIONES LIBERTARIAS
Ricardo Valenzuela
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La elección de EU pasa ya a los libros de historia cabresteando una gran sorpresa: La consagración no fue para Hillary Clinton como todos esperaban. Quién tomará protesta como presidente el próximo mes de Febrero, es el hombre más odiado por los mexicanos, Donald Trump. De nada sirvieron los millones inyectados por Arabia Saudita y el resto de los países árabes a la campaña de Clinton, las “ganancias” de la Fundación por la venta de uranio a Rusia, el asesinato del embajador Stevenson en Lybia, la corrupción del Departamento de Justicia, del FBI, y la del Presidente.

La madrugada del día 9, el hombre imposible emergía victorioso de la elección, a pesar que se han detectado 3 millones de votos fraudulentos, sufragados para Clinton. El proceso transitado por los EU, además de una interesante lección, se puede definir también como el más virulento de su historia. Tanto que se llegó a intentar contra la vida de Trump, ante una media en silencio.



Esta competencia tan sin igual, me ha provocado una desagradable situación. Desde hace meses, cuando afirmé que, si al final del evento, los candidatos a enfrentarse fueran Clinton y Trump, sin dudarlo, yo me decidiría por Trump. Ello provocó que muchos de mis amigos, e inclusive familiares, se convirtieran en mis feroces enemigos por lo cual, tuve que moverme a los subterráneos y convertirme en parte de ese grupo que nadie supo identificar, los Trumpistas camuflajeados.

Siendo libertario ¿Por qué apoyé a un candidato que no lo es?

1)     Frente a un particular menú, Clinton y Trump, no me tembló la mano al palomear mi preferencia a favor de Trump. Hillary y su marido, Bill, bien sabido por el mundo entero, son los políticos más diabólicos, corruptos, sin escrúpulos, que hayan aparecido en el horizonte de los EU, y Hillary es una marxista quien hábilmente ha permanecido en el closet. Son piezas claves de una maquinaria que busca dominar el mundo a través de un gobierno global, desapareciendo los de todas las naciones.

Hay dos tipos de Globalización, la de ellos y la nuestra.

La globalización de ellos es control. Sumisión total de las sociedades controlando la política, educación, servicios de salud, armas, petróleo, monedas, mercados, bancos, el crecimiento o decrecimiento de las poblaciones, en lo que llaman El Nuevo Orden Mundial. Ellos requieren de una burocracia obesa y global, que tome el poder para entregarlo a los oligarcas de siempre. Lo de ellos es conocido como Neoliberalismo, o, como lo definiera Mises; Intervencionismo.

Ellos creen en los mercados intervenidos, planeación central, comercio global negociado y, como los negocios con gobiernos, usando la coerción para escoger ganadores y perdedores. Son promotores de guerras, porque financieramente los benefician. Pero su mejor negocio es la lucha contra la pobreza.

La globalización nuestra, no afirmo sea la de Trump, es libertad. Libertad que la gente debe tener para ir en busca de sus sueños, su destino y su felicidad. Libertad para que la gente se organice en una danza con el orden natural, para desarrollar sus legítimos esfuerzos. Verdadera libertad de comercio, de mercados, igualdad ante la ley. Una virtuosa sociedad llevando a cabo intercambios en los mercados libres, benéficos para todas las partes participando.

Lo nuestro es un sistema de cooperación para lograr el bienestar común, que se produce de forma espontánea. Un sistema basado en la propiedad privada que utiliza el mecanismo de precios libres, como el instrumento óptimo para la más  eficiente asignación de recursos, y las personas libremente puedan elegir. Lo nuestro es liberalismo republicano, la tiranía de la ley, lo de ellos es tiranía disfrazada.

2)    Donald Trump es un forastero en Washington, un hombre que no solo es ajeno a ese maligno entarimado global, es su enemigo. Ello fue algo que me atrajo. Trump es un rebelde decidido a enfrentar esa venenosa globalización orquestada por Rockefeller, Rothschild, Soros, los Bush, Council of Foreign Relations, el Bilderberg Group, la ONU, la media CNN, ABC, NBC, CBS, New York Times, Washington Post, el FED a través de controlar todos los bancos centrales del mundo.

Al momento que Trump expresó de su intención para lograr la nominación en el Partido Republicano. Bill Bennett, ex secretario de educación, publicó un artículo verdaderamente profético describiendo lo que él pensaba, Trump, con su estilo temerario, trataría de implementar. Pasaba a describir sus enemigos al acecho, decididos a evitar sus planes se hicieran realidad, a cualquier precio, llegando inclusive al asesinato, si era necesario. Esa es la diabólica alianza entre gobierno, grandes corporaciones, y la media, que se benefician mutuamente con billones producto de esa habilidad para controlar todo lo importante.

Cerraba su nota afirmando: “Trump investigará, llegará hasta el fondo. Trump va a litigar y procesar, irá luego contra los involucrados—Obama, Clinton, Corzine, Podesta, Holder, Lynch—Algunos de ellos pueden terminar en prisión. Es por ello que han liberado los perros del infierno y se preparan para atacarlo. Tratarán de perjudicar sus negocios, fabricarán mentiras, atacarán a su familia, su reputación, e inclusive, si gana la presidencia, más agresivos y letales serán los ataques”.

3)    Yo nunca creí en las bravatas de Trump, por eso no me preocuparon. Tuve la oportunidad de conocerlo en los años 80, y me di cuenta es un hombre de una gran inteligencia y conoce bien los beneficios del libre comercio. Él sabe que las empresas no abandonan EU solo buscando mano de obra barata, huyen del gobierno abusivo, impuestos criminales, y de esas  regulaciones asfixiantes que no les permiten operar. Sabe también que la única forma de provocar su regreso, no es forzándolas a base de tarifas, sino ofreciéndoles un ambiente atractivo de negocios.

Para entenderlo mejor hay que leer al mismo Mises: “El libre comercio es bueno, siempre y cuando sea verdaderamente libre”.También nos podemos remontar a un artículo de Bruce Barlett de 1998 titulado; “La verdad de la Historia del Libre Comercio”. Nos daremos cuenta que todos los tratados de libre comercio, siempre han sido confeccionados por esos globalistas con sus intereses en mente, no los de los pueblos, y hasta la aparición de Trump, nos damos cuenta no son tan libres como pensábamos.


Ahora, yo siempre he tenido la tendencia de cerrar filas con quienes sufren agresivos e injustos ataques de multitudes histéricas. Lo han tachado de racista, homofóbico, fascista, islamofófico, el chupa cabras de los hispanos, populista, verdugo de las mujeres, con un aplomo que pareciera hablar su psiquiatra de cabecera. Una descripción fabricada por la media globalista por encargo de los oligarcas, con la cual estoy en desacuerdo, y aunque a veces testeree los alambres, muerda el freno y repare de lado, mientras respete el credo mexicano: “Del dicho al hecho, hay mucho trecho”, tendrá mi apoyo. Pero si se amacha y se deja cái, pos lo mandamos pal arado.
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