Wednesday, January 4, 2017

Gobierno y narcotráfico (IV)





“La pregunta no debe ser cuál es la intención del gobierno al prohibir las drogas, sino cuáles pueden ser las consecuencias de esa prohibición.”

ARTURO DAMMRelated image ¿Por qué la prohibición gubernamental de las drogas resulta ineficaz? En primer lugar por la primera ley del mercado: allí donde el consumidor esté dispuesto a pagar el precio al cual el oferente esté dispuesto a proveerlo habrá oferta, independientemente de que la misma sea legal o no. En segundo lugar por las consecuencias de la prohibición sobre las ganancias de los narcotraficantes, que serán mayores, y por los fuertes incentivos que esas mayores ganancias generan para, uno, incentivar la demanda (enganchar a nuevos consumidores) y, dos, producir, ofrecer y vender más drogas (para lo cual se requiere que haya mayor demanda, para lo cual hay que incentivarla).



Supongamos que la producción y consumo de drogas están legalizados, que el costo de producción es X y el precio Y, siendo Y mayor que X, obteniendo el narcotraficante una ganancia igual a Z (Y menos X). Supongamos, para continuar, que el gobierno prohíbe el consumo y producción de drogas, de tal manera que ahora su producción, oferta y venta resultan actividades ilegales, lo cual, dada la primera ley del mercado, no es condición suficiente para que dejen de realizarse: si el drogadicto está dispuesto a pagar el mayor precio que compensa al narcotraficante por el riesgo de llevar a cabo una actividad ilegal, éste estará dispuesto a proveerlo, y si el precio Y aumenta más que el costo de producción X, lo cual por lo general sucede, la ganancia Z aumentará, volviéndose más rentable la producción, oferta y venta de drogas, lo cual genera un fuerte incentivo para que, desde la oferta, se incentive la demanda, que es, ¡precisamente!, lo que ha sucedido y seguirá sucediendo mientras la prohibición se mantenga.
La pregunta no debe ser cuál es la intención del gobierno al prohibir las drogas, sino cuáles pueden ser las consecuencias de esa prohibición. La respuesta está a la vista: pretendiendo resolver un problema (la drogadicción) se crea uno más grave (el narcotráfico, no en su faceta comercial, sino en la dimensión delictiva).
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