Monday, December 5, 2016

¿Crear empleos o crear valor?



“LO SIENTO MI AMIGO, PERO MIENTRAS LAS COSAS PERMANEZCAN ESTANCADAS EN MI PAÍS, SEGUIRÉ CON ESTE MISMO SONSONETE Y TAMBIÉN CON OTROS DIFERENTES.”

RICARDO VALENZUELA
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Consecuencia de publicaciones anteriores, he recibido una cantidad de respuestas las cuales, en su gran mayoría han sido positivas y hasta inspiradoras. Sin embargo, recibí una que me ha sorprendido y me ha llevado a una profunda reflexión. El autor es amigo mío desde las bellas épocas del Tec de Monterrey, es decir, es miembro de las clases acomodadas. Es un hombre preparado y profundo de pensamiento. Es empresario exitoso por lo cual, su mensaje me ha parecido un interesante termómetro para evaluar la actitud, el estado mental y, sobre todo, la cultura económica de nuestras clases privilegiadas.




Inicia mi amigo afirmando que en Sonora, antes que español se hablaba yaqui y mayo (?), y por ello soy parte de la raza mexicana cruzada y pregunta ¿Acaso tienes el lavado de sangre? No entiendo tal afirmación pero puedo asegurar que, hasta donde he investigado el origen de mi familia, no he podido encontrar rastros de esa mezcla de sangres y si la hubiera, igualmente me sentiría muy orgulloso.
Me dice que reniego y marco errores de los malos gobiernos tanto en México como en EEUU y me acusa que, para ello me cobije en las barras y las estrellas arremetiendo contra el país que me vio nacer. Bueno, afirmaba Jefferson que si le dieran a escoger entre un país sin ejército y un país sin prensa crítica, sin dudarlo elegiría el país sin ejercito pues la crítica honesta de los gobiernos, es un elemento fundamental para el desarrollo sano de la democracia liberal y un estado verdaderamente republicano.
Cuando Felipe González asumía la presidencia del gobierno español, ante la pregunta de un reportero ¿Cual piensa usted deba ser el problema más grave que enfrente su administración? El joven político responde: “La falta de oposición que me vigile y me critique produciendo el balance de poderes que tanto requiere España.”
Me dice luego que soy incongruente en mis críticas hacia México porque, según él, yo nunca he creado un solo empleo en mi país. Aquí tenemos dos puntos que señalar, los cuales nos muestran la enorme miopía de nuestros empresarios y políticos.
Primero: Siempre que estos gurús hacen referencia a la promoción económica, de inmediato, enfundados en los ropajes de redentores, desenfundan la letanía de la creación de empleos. Estimado exatec, la promoción económica no debe tener como objetivo supremo la creación de empleos. El objetivo supremo de la promoción económica debe ser la creación de valor y la formación de capital y, con ello, los empleos llegan de forma automática. Y esa creación de valor y formación de capital la deben de llevar a cabo los verdaderos empresarios actuando en libertad. Sin gobiernos intrusos y dedicados solo a la protección de la sociedad.
Segundo: Afirma mi crítico que yo no he creado un solo empleo en mi país. No es que me quiera comparar, pero bajo la lupa de mi amigo hombres como Warren Buffet, Mike Milken, JP Morgan, tampoco crearon un solo empleo. Ellos han sido los financieros que proporcionaban el capital para el desarrollo y consolidación de miles de empresas, de las que no eran dueños. No fueron empresarios “como se entiende el concepto en México”, fueron los financieros apoyando a los empresarios. JP Morgan portaba credenciales impresionantes que lo identificaban como responsable del nacimiento de General Electric, el desarrollo del ferrocarril en todo EEUU y, finalmente, quien que rescatara de la quiebra el gobierno estadounidense a principios del siglo pasado.
Tal vez por esta distinción de especialidades, don Manuel Espinosa Iglesias siempre hablaba en contra de los banqueros—empresarios los que él consideraba una poción fatal y venenosa. “Los banqueros—empresarios siempre terminan sin ser ninguna de las dos cosas”, afirmaba don Manuel.
Entonces mi amigo tiene razón, yo nunca he sido empresario (concepto muy desprestigiado en México) He sido banquero, financiero apoyando empresas con el capital requerido por sus necesidades.
Afinemos la puntería:
Empresario: Según mi amigo, es aquel que se dedica a la creación de empleos y a practicar el deporte de las antesalas en oficinas de gobierno, en donde se escogen ganadores y perdedores. Financiero: Según yo, es aquel que se dedica a invertir el capital que le han confiado bajo una responsabilidad fiduciaria, en los mejores proyectos de los verdaderos empresarios que, habiendo identificado las demandas del mercado, satisfaciéndolas se dan a la creación de valor y a la formación de capital.
Recordemos que los mercados libres no son pro empresarios, tampoco pro trabajadores ni pro gobierno. Los mercados libres son simplemente pro consumidor. Es decir, frente a un abanico de posibilidades el consumidor tenga los mejores productos a los mejores precios. Los empresarios que con su capital y los obreros con su trabajo que sean capaces de generar esa ecuación, serán beneficiados con utilidades para los empresarios y mejores trabajos y condiciones para los empleados.
Adam Smith en su Riqueza de las Naciones escribía: “No por la benevolencia del carnicero, del lechero o el panadero es que tengo la cena sobre mi mesa. Sino por su ambición de obtener una ganancia y, al perseguir esa ambición muy personal, sin proponérselo están contribuyendo al bienestar de la comunidad, siempre guiados por una mano invisible.” No hablaba de la creación de empleos y se le ha conocido como el padre del capitalismo (espero no ofender a nadie con la palabra capitalismo)
Me parece que la grave enfermedad que ha postrado a políticos y algunos empresarios y los alimenta para seguir promoviendo sus confusas causas sociales, es el no haber aprendido los conceptos de creación de valor ni el de formación de capital, elementos fundamentales para el desarrollo de las economías prosperas. Cuando le preguntaban a Milton Friedman (Premio Nobel de economía 1976) cual era la responsabilidad social de la empresa, sin titubear respondía; “la generación de utilidades. Sin generación de utilidades las empresas no pueden producir bienes ni servicios, no pueden crear empleos”.
Políticos y empresarios mexicanos, al promover y participar en una economía artificial como lo es la economía mixta, sin respetar la libertad de mercados, solo siguen las instrucciones como un gigantesco mecano y se dan así a ganar dinero pero sin crear valor, y la creación de empleos que ha sido su demagogo evangelio, es tan raquítica que en los últimos 30 años más de 15 millones de mexicanos tuvieron que abandonar el país por falta de oportunidades.
Cierra mi crítico solicitando lo siguiente: “Ya basta con el mismo sonsonete”. Lo siento mi amigo, pero mientras las cosas permanezcan estancadas en mi país, seguiré con este mismo sonsonete y también con otros diferentes.
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