Monday, November 28, 2016

La sucesión de Raúl Castro: una nueva generación se prepara para asumir en 2018

La muerte de Fidel Castro
En febrero de ese año concluye el mandato del actual presidente, de 85 años. Su vice, Miguel Díaz Canel, de 56 años, suena como favorito para tomar la posta.
Raúl Castro habla con el primer vicepresidente Miguel Díaz Canel, durante la primera sesión anual del parlamento. / AFP
Con la muerte de Fidel Castro, en Cuba se acerca a la era del poscastrismo. El mandato de su hermano Raúl, de 85 años, culmina dentro de poco más de un año y el gran interrogante es si las nuevas generaciones de dirigentes asegurarán la continuidad del longevo régimen que comenzó tras la Revolución de 1959.
La muerte del ex presidente cubano se produce además en un escenario marcado por las expectativas que ha suscitado el histórico giro en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, tras el restablecimiento de relaciones diplomáticas concretado en julio de 2015, que puso fin a más de cinco décadas de enfrentamiento entre ambos países.


Durante décadas muchos se han preguntado si la Revolución cubana podría sobrevivir sin su máximo líder, cuya enfermedad y retirada del poder en 2006 ya abrió una nueva etapa en el país con el mandato de Raúl Castro, heredero y continuador del único régimen comunista de Occidente pero con una impronta reformista.
Sin el carisma de Fidel pero con dotes de organizador, Raúl se convirtió formalmente en presidente de Cuba en febrero de 2008 y en primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC) en abril de 2011, mostrando en la cúspide del poder un pragmatismo que contrastó con su imagen de hombre duro e implacable.
Consciente de que el recambio generacional ha sido una de las asignaturas pendientes del régimen, el pragmático Raúl, que cumplió 85 años en junio, ha dado varios pasos para encaminar un relevo institucionalizado y moderado que asegure la supervivencia del sistema socialista cubano.
"Nosotros estamos concluyendo el cumplimiento de nuestro deber, hay que dar paso a nuevas generaciones o seguir abriéndoles paso paulatinamente", afirmó el general-presidente ya en 2006, pocos meses después de asumir las riendas del poder en Cuba tras la enfermedad de su hermano mayor.
Cinco años después anunció la decisión de limitar los cargos políticos a un máximo de diez años (dos mandatos consecutivos), una medida sin precedentes que incluye al presidente del país.
Además, para ingresar al influyente Comité Central del PCC fijó un límite de edad de 60 años y para desempeñar cargos directivos, el máximo es de 70 años. Según afirmó, estas medidas apuntan a garantizar "el rejuvenecimiento sistemático en todo el sistema de cargos partidistas".
De ese modo, Raúl debería dejar la presidencia de Cuba en febrero de 2018, después de haber sido reelegido para un segundo mandato de cinco años en febrero de 2013. En esa oportunidad además designó como primer vicepresidente y número dos del gobierno a Miguel Díaz Canel, nacido en 1960, en una clara señal de renovación generacional en la cúpula del poder cubano.
El nombramiento de Díaz Canel fue definido por el propio Raúl Castro como "un paso definitorio en la configuración de la dirección futura del país". De manera implícita, lo convirtió así en una suerte de sucesor. 
Díaz Canel es el principal rostro de un grupo de dirigentes que no pertenecen a la generación histórica de la Revolución (nacieron después de 1959) y que han sido promovidos a destacados cargos políticos durante la etapa raulista.
A ese grupo pertenecen figuras como el también vicepresidente Marino Murillo, coordinador de la "actualización" de Raúl y considerado el "zar" de las reformas que en los últimos siete años han abierto controlados espacios a la iniciativa privada y eliminado prohibiciones que durante décadas agobiaron a los cubanos.
También sobrevuela la figura del único hijo varón de Raúl, Alejandro Castro Espín, coronel del Ministerio del Interior y uno de los principales colaboradores de su padre, aunque suele aparecer poco en público.
En su primer mandato (2008-2013), Raúl realizó una serie de cambios en su gabinete, el más sonado de todos en 2009 cuando efectuó una profunda reestructuración en la que fueron destituidos el vicepresidente Carlos Lage y el canciller Felipe Pérez Roque, en quienes muchos veían entonces las caras del recambio en Cuba.
El presidente también ha elevado a destacados puestos a mujeres de menos de 50 años: es el caso de Mercedes López Acea, que ingresó en el buró político del gobernante PCC en el Congreso de 2011 y que es la primera secretaria del partido en La Habana.
De todos modos, aún quedan en actividad figuras de la "vieja guardia" revolucionaria en destacados puestos del régimencomo José Manuel Machado Ventura, de 86 años y segundo secretario del PCC, y Ramiro Valdés, de 84 años, uno de los "históricos" de la Revolución, participante en la acción militar que le dio inicio el 26 de julio de 1953 con la toma del Cuartel Moncada.
Con "jóvenes" o con "históricos", en cualquier caso el poder en Cuba se articula en torno a dos poderosas estructuras: el Partido Comunista, garante de la ortodoxia política de la Revolución, y las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), que controlan los sectores clave de la economía cubana y sus principales empresas estatales.
Muerto Fidel Castro y con el presidente Raúl Castro, de 85 años, en Cuba sigue sin despejarse la incógnita sobre si las nuevas generaciones de dirigentes pueden garantizar el futuro de la Revolución en un país que tiene en el envejecimiento poblacional uno de sus principales retos y donde muchos jóvenes se distancian de la política y solo piensan en emigrar.
Fuente: agencias
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