Wednesday, October 5, 2016

México: Impunidad y prosperidad – por Isaac Katz

México: Impunidad y prosperidad – por Isaac Katz

IsaacKatz
“Un grave problema que tenemos en México es que las instituciones que tenemos no son de la calidad y solidez necesarias para impulsar el desarrollo económico.”
A mediados del siglo XIX, el PIB por habitante de México y de Estados Unidos eran muy similares. En la actualidad, el de México (ajustado por la paridad del poder de compra a precios de 2011) es de 16,500 dólares anuales mientras que el de Estados Unidos es de 54,000 dólares anuales. ¿Qué explica la tan notoria diferencia en el proceso de desarrollo económico? Obviamente hay muchas variables que considerar pero, en mi opinión, la más importante es la calidad de las instituciones.



Un grave problema que tenemos en México es que las instituciones que tenemos no son de la calidad y solidez necesarias para impulsar el desarrollo económico. El arreglo institucional que incluye las reglas formales del juego (leyes y reglamentos), las reglas informales del juego (usos y costumbres) así como las organizaciones (privadas, sociales y gobierno) no son las adecuadas. Tenemos un problema de origen en las reglas formales del juego en donde los derechos privados de propiedad son un derecho derivado ya que la Constitución establece en su artículo 27 que todos los recursos son originariamente de la Nación, mismos que pueden ser transferidos a los particulares para conformar la propiedad privada. Y es aquí en donde está el gran problema. Mientras en Estados Unidos la libertad individual es el valor supremo, en México la libertad individual es secundaria en los ojos de los gobernantes. Mientras en Estados Unidos el desarrollo es el fruto de la interacción de individuos libres, en México se sigue pensando en alcanzar el indefinible “bien común”. En México los individuos son vistos por los gobernantes como sus súbditos.
¿A qué viene lo anterior? Básicamente a que el presidente sigue insistiendo en que la corrupción es cultural. No es que en Estados Unidos o en los países de alto nivel de desarrollo económico no exista corrupción; por supuesto que existe, pero la gran diferencia es el grado de impunidad con la cual se cometen esos actos. La incidencia de corrupción es menor porque la probabilidad de ser penado es alta, mientras que en México, la gran mayoría se cometen impunemente. La probabilidad de ser castigado es prácticamente nula.
¿Por qué cuando un mexicano viaja a los Estados Unidos respeta las señales de tránsito siendo que en nuestro país no lo hace? Es el mismo individuo y su cultura no cambia solo por el hecho de cruzar la frontera. Respeta las leyes y los reglamentos porque la probabilidad de ser multado es mayor que en México, la probabilidad de sobornar a un policía por una infracción es prácticamente nula.
Que quien encabeza el gobierno federal siga pensando que la corrupción es un fenómeno cultural y no uno de diseño de las instituciones y de impunidad, manda una muy mala señal ya que asume una posición fatalista en donde no hay nada que hacer para reducir la alta incidencia de corrupción. O, peor aún, acepta que la corrupción forma parte de las reglas del juego. Esto es un mal clima para el desarrollo económico. Como lo apunta el último informe del Foro Económico Mundial, el principal elemento que inhibe la inversión extranjera directa en México es la corrupción.
Mientras siga prevaleciendo un arreglo institucional ineficiente, caracterizado por enormes barreras regulatorias de entrada a los mercados, fuente importante de corrupción, mientras siga habiendo una notoria opacidad en el gasto público, mientras siga existiendo una enorme opacidad en la asignación de contratos, mientras no haya rendición de cuentas, mientras siga existiendo la impunidad, México difícilmente prosperará.
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