Monday, October 10, 2016

La “utopía” de Auroville: ¿Un pueblo sin dinero ni política?

Se está compartiendo de nuevo en las redes sociales un vídeo de David Wolfe acerca del pueblo de Auroville, India, y este se presenta como un paraíso autosostenible y utópico privado de trabas tan improcedentes como el dinero, la religión y la política.
Por desgracia, como casi todo lo que circula como memes en estos tiempos, si parece demasiado bueno para ser verdad, lo es. Este caso, la información presentada por el autor de decidió debería ser calificada por PolitiFact como una “mentira que te estalla en los pantalones”. Sin embargo, escarbando por debajo de la superficie, se averigua que la Ciudad del Amanecer, que fue creada en 1968 por una persona llamada “La Madre”, está llena de realidades económicas predecibles al borde de la hilaridad cuando se compara con la presentación del video de Facebook de 60 segundos de David Wolfe.
Aquí me ocuparé solo de las afirmaciones de Wolfe y ni siquiera me ocuparé de los asuntos de corrupción y delincuencia, que se han convertido en problemas graves en Auroville.



Auroville como una “sociedad sin dinero”

Teóricamente, las únicas maneras en las que podría existir una sociedad sin dinero serían una economía de trueque, falta de cualquier medio de intercambio, o una economía completamente dirigida. Una lectura atenta del sitio web oficial de Auroville revela, sin embargo, que ninguna de estas organizaciones hipotéticas se ajusta a la situación del pueblo, aunque la redistribución de la producción está influenciada por una autoridad central.
De hecho, solo puede decirse que Auroville no tiene efectivo en su sentido más estricto. El “efectivo” no circula. En la presentación de bajo presupuesto del sitio web que relata la historia económica de Auroville, el “dinero circulante” había empezado a suprimirse en 1975. El efectivo, como medio de intercambio privado almacenable, se transfirió a la supervisión del Fondo de Mantenimiento de Auroville o, como lo llaman los habitantes del pueblo, al “servicio financiero”.
El servicio financiero funciona como un sistema de tarjeta de débito de cuentas personales, donde los aurovillanos pueden gastar sus fondos, ya ganados o recibidos, en bienes proporcionados por el resto de la comunidad. Así que la presentación de Auroville como una “sociedad sin dinero”, se cae de cabeza. En realidad se usa dinero para calcular precios de una forma genérica y para de alguna manera racionar u ofrecer recursos dentro de la comunidad.
Otro apunte importante sería el hecho de que el Fondo de Mantenimiento de Auroville reciba el 70% de su financiación desde fuera de Auroville. El pueblo no es autosostenible. Descomponiendo estas cifras aún más, en la publicación más reciente de unos datos no demasiado complejos ni estadísticamente rigurosos, descubrimos que el 23% del Fondo de Mantenimiento viene directamente del gobierno de la India, un 22% de ciudadanos indios y un 25% de donantes extranjeros. Estos donantes pueden ser visitantes o personas que sencillamente obtienen una satisfacción por la donación a una causa que ellos consideran digna de merecerla. En resumen, la mayoría de la economía de Auroville viene, o bien de presupuesto público procedente de impuestos, o de personas a las que les gusta la novedad de la visión del estado de Auroville (o tal vez, a quienes no les gustaría ver a sus ciudadanos morir de hambre o mudarse de la comunidad).

Auroville como una “sociedad sin política”

Por desgracia para los soñadores seguidores de la utopía, Auroville es en buena medida una sociedad política. Tras la muerte de “La Madre” en 1973, el gobierno de India empezó a tomar medidas de emergencia con respecto al gobierno del pueblo. Hoy, el gobierno indio nombra el “Consejo de Gobierno” la máxima institución de gobierno de la ciudad. El Consejo Asesor Internacional también es nombrado por el gobierno indio, mientras que la Asamblea de Residentes incluye a toda la gente del pueblo. La Asamblea de Residentes actúa como un parlamento informal, sugiriendo cambios de normas a las autoridades superiores e incluso tiene el poder de conceder y eliminar la ciudadanía.
Así que, incluso aquí, Auroville suspender examen como sociedad privada de política.

Auroville como una sociedad sin religión

Aunque pueda ser verdad que la Ciudad del Amanecer no tenga ninguna reverencia por una divinidad concreta, una religión de su sentido más estricto, los valores son los que se funda y supuestamente vive la comunidad pueden describirse como religiosos. El diccionario Merriam Webster describe la religión bajo tres definiciones:
  1. La creencia en Dios o en un grupo de dioses.
  2. Un sistema organizado de creencias, ceremonias y normas utilizado para adorar a un Dios o un grupo de dioses.
  3. Un interés, una creencia o una actividad que es importante para una persona o un grupo.
Debemos conceder que bien puede ser verdad que ningún Dios o deidad sobrehumana sea adorado dentro de los confines de Auroville. Sin embargo, la veneración por la visión e ideas de “La Madre” y que trata de cumplir la comunidad puede describirse como religiosa. Después de todo, un sistema de creencias que busca prescribir códigos morales a cumplir no requiere necesariamente un dios todopoderoso para ser considerado religioso.
Como socia sin religión, Auroville puede pasar el examen, siempre que la religión se limite solo a una creencia en una deidad sobrenatural.

El veredicto

Aunque Auroville es indudablemente un interesante experimento social humano, la forma en que ha sido presentada por personajes públicos como David Wolfe es lamentablemente equívoca. Auroville realmente sí usa dinero, hace política y cumple cierta serie de creencias comúnmente sostenidas (alguien podría decir religiosas), así como la capacidad de un culto de excomulgar y aceptar miembros según le parezca apropiado la congregación.
Después de solo una pequeña cantidad investigación, se descubre que Auroville no es como se ha presentado: una salida autosostenible de la realidad económica. En el mejor de los casos, es un parque de atracciones que alimentan los contribuyentes de la India y los donantes extranjeros con inclinaciones marxistas-utopistas, mientras sus “ciudadanos” tratan frenéticamente de averiguar cómo realizar cálculos económicos a suprimir con poco entusiasmo los intercambios de mercado
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