Saturday, October 1, 2016

Aviso: No alimente a los humanos

Traducción: Nunca intente dar de comer a los animales. Son criaturas salvajes con dietas naturales y no se les debería acostumbrar a depender de dádivas.
Traducción: Nunca intente dar de comer a los animales. Son criaturas salvajes con dietas naturales y no se les debería acostumbrar a depender de dádivas.

Los ambientalistas saben muy bien que alimentar a los animales salvajes los pone en peligro porque pierden sus habilidades para conseguir alimento y se vuelven dependientes de la mano humana.
El proyecto socialdemócrata lleva décadas tratando de convencer de que existe una capa de la población que requiere planes alimentarios o cualquier otro tipo de ayuda para atender sobre todo a las necesidades más elementales.



Más allá de que todos esos planes han causado un tremendo problema de financiación del sector público y las emergencias que la socialdemocracia se suponía que arreglaría siguen allí, porque no funciona su visión desde el punto de vista económico, nadie habla del efecto que esto tiene sobre los supuestos beneficiarios.
“No alimentes a humanos” tendría que decir un cartel en la entrada del Congreso. Las personas son más que animales, no hace falta aclararlo. Esto implica que disminuirlas al papel de recibir lo necesario para subsistir es un crimen perverso. Se las deshumaniza y las transforma en improductivas, decadentes y dependientes. Es lógico hacerlo si el propósito es reducirlas a la servidumbre, pero en el nombre de su propio bien, hay que ser por lo menos muy negador o muy cínico.
Un proyecto político basado en el mantenimiento de una parte de la población sólo puede calificarse de maléfico. No he visto a nadie que necesite demasiada explicación cuando lee el cartel que se puede encontrar en todos los parques nacionales en cualquier lugar del mundo. No hay mucho que demostrar entonces sobre qué le hace a una persona tratarla como incapaz. El problema es que el que reparte tiene poder y el poder incluye el hacerse dueño del bien y del mal; criticar la alimentación a humanos es criticar al poder. En cambio los que arrojan pan a los pájaros, no son nada. Con ellos si nos podemos hacer los valientes y señalarles lo que están haciendo.
Lo que es válido para la alimentación lo es para todas las otras necesidades de la vida. Los “buenos” crean “derechos” y sus beneficiarios se transforman en “sub-animales” dependientes, capital político para el demagogo y el narcisista que quiere exhibir su generosidad a un público distraído.
El ser humano cría gallinas, patos, vacas y otro tipo de animales que nunca tienen que preocuparse por la supervivencia porque tampoco volverán a las condiciones naturales nunca. El bienestar termina cuando al final del tratamiento, nos los comemos.
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